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domingo, 20 de junio de 2010

España no puede perder la perspectiva

El Mundial de España 82’ se convirtió en un punto de inflexión para el fútbol español. La colosal impresión que dejó la selección brasilera de aquella época sirvió como punto de inicio de una revolución sociológica que llevó al fútbol español, más de veinte años después, parafraseando a Menotti, a pasar de ser toro a torero.

Un par de años después del Mundial 82’, en España nacerían dos de los mejores equipos de la historia. Primero el Real Madrid sería el escenario donde la llamada ‘Quinta del Buitre’ volaría tan alto como la imaginación de sus jugadores los llevó. Luego fue el FC Barcelona quién vio nacer al afamado ‘Dream Team’ de Johan Cruyff. Los 90’s y 00’s significaron el fin del reinado de la ‘casta y los cojones’ como sinónimos del fútbol ibérico, dando paso al ‘toque y la posesión’ como adjetivos más frecuentes cuando se escribe sobre la selección que hoy dirige Vicente Del Bosque.

Desde que dicha transición comenzó, España ha reunido las mejores nóminas y equipos de su historia, haciendo especial hincapié en el equipo que fue eliminado injustamente por Corea en 2002. Aquel equipo era liderado por el mejor jugador español de la historia en su mejor momento, y contaba con un grupo de jugadores de élite en el mejor momento de sus carreras.

Sin embargo, no fue hasta que Luis Aragonés llegó al seleccionado que España, como equipo, aceptó el cambio. Aragonés creó un equipo como nunca hecho alrededor del toque, la posesión, el centrocampismo y la técnica. El triunfo en la Eurocopa 2008 legitimó ante la afición el estilo, y el hexatriunfo del Barcelona de Pep, con Xavi e Iniesta, terminó por legitimarlo ante el mundo.

Sin embargo, España no puede perder perspectiva y pensar que su fútbol empieza y termina en el fútbol asociativo y de posesión, pues esto sería igualarlas con Argentina, Alemania o Chile en concepción, así como tampoco acusar a la selección con los típicos tópicos periodísticos como el físico, la casta, la inutilidad del fútbol de posesión y demás clichés que se han podido leer y escuchar últimamente en la red.

La titularidad de Llorente y Navas, como se ha llegado a escribir, y por mucho que yo sea un confeso enamorado de los extremos, que lo soy y mucho, serían muchos pasos atrás para el fútbol español, sería volver a esa escuela ortodoxa en la que se crió el mediocre entrenador que hoy tiene ‘La Roja’, sería perder veinte años de evolución y sería volver a ser ‘La Furia’, a ser toro y no torero. Por eso cada análisis que se haga debe ser una reflexión consciente de todo lo que implica pedir la titularidad de Navas en este momento, de creer que los problemas que presentó España en sus dolorosa e inesperada derrota fueron debido al estilo y no, como en realidad fue, a algo netamente futbolístico y que va más allá de estilos y jugadores.

Para empezar, hay que entender que España es un equipo completísimo, muy competitivo, que cuenta con varios de los mejores jugadores del mundo en cada posición y que, aunque muchos crean lo contrario, no es el Barcelona en rojo y sin Messi, sino que se trata de un equipo muy distinto y que encuentra similitudes en el estilo y en algunos jugadores, pero que en esencia y concepción está bastante alejada del equipo blaugrana y, cabe aclarar, es mejor equipo que el de Pep.

Aragonés creó un equipo hecho para competir y explotar todo el potencial de sus jugadores, ya sea desde el 4-1-4-1del partido ante Alemania, o el 4-4-2 del resto de la Euro. El toque y la posesión no eran el fin, sino el medio, y eso es algo que ha llegado a confundir incluso a los propios jugadores de la selección que ante Suiza olvidaron que era eso que los hacía jugar tan bien en Austria y Suiza, y se dedicaron a tocar y tocar el balón como fin de juego, disminuyendo muchísimo el rendimiento de varios jugadores y el rendimiento global del equipo en sí. Todo eso mientras Del Bosque esperaba pacientemente para meter a Navas a tirarle centros a Fernando Torres como patrón de juego.

La España de Luis era un equipo con una misión principal: Crearle un contexto de superioridad a Xavi Hernández, tempo y dirección del equipo. Xavi es un muy buen jugador, pero está bastante lejos de ser el mejor del mundo, aunque es un jugador que, dadas ciertas condiciones, permite dominar al rival, mas la selección de Del Bosque no le regala esas condiciones a Xavi que, atormentado por el tópico de que tiene un gran último pase, ha pasado a jugar de ‘10’ y no de interior, perdiendo espacios y teniendo siempre que recibir de espaldas. Allí Xavi pierde mucho y España también pierde como equipo, sobre todo si no juega Fernando Torres, el mejor 9 del mundo, quién era clave en el funcionamiento de España en la Eurocopa, trabajando hasta el cansancio la defensa rival y regalando metros y segundos para la segunda línea de mediocampistas, con Xavi a la cabeza.

Y aunque a partir de allí, de la desactivación y ausencia de los dos jugadores capitales del sistema, se puede comprender mucho del porqué España jugó mal ante Suiza, Del Bosque ha dejado que la selección dé más material sobre el cual basar la derrota como el hecho de que Sergio Ramos, uno de los mejores laterales del mundo y cuya importancia corriendo la banda derecha es bastante grande, se ve limitado pues tiene que recibir en estático y no en carrera, y no llega nunca a zona de aceleración porque ese espacio no se activa. Luego está la cuestionable decisión de alinear a Busquets como mediocentro y a Xabi de interior (No hay doble pivote). Xabi es el mejor mediocentro del mundo, y las excusas tópicas sobre su rendimiento defensivo son hilarantes. Sergio Busquets tiene un potencial interesante, pero hay un universo de distancia entre el futbolista del Madrid y el del Barcelona, sin contar que el blaugrana no es mediocentro de formación y las consecuencias que trae ello. Más allá del “debate” sobre quién es mejor, está el rendimiento de ambos en conjunto. Se molestan y entre los dos restan más de lo que suman pues también desactivan a Xavi.

La España de la Euro era agresiva y profunda, con los de arriba moviéndose y generando espacios y ventajas para los de atrás, mientras la España que se vio ante Suiza fue un equipo estático y que “se olvidó de las porterías”. La España de Luis atacaba y defendía desde el colectivo, mientras que la España de Del Bosque pareciera depender del talento individual.

Es increíble que la gran oportunidad de España para escribir en letras de oro su nombre en la historia del fútbol esté a cargo de Vicente Del Bosque y sus convicciones ortodoxas y tópicos erróneos. España cuenta con una nómina mejor que la de la Eurocopa y, aún así, Vicente ha sido incapaz de mantener el legado, al menos por ahora, de Aragonés.

sábado, 17 de abril de 2010

La cara y la cruz

Extraño es que Guardiola no dijera en la previa aquello de "este es el partido más importante de la temporada", porque sin duda era uno de los vitales. Ganar en Cornellá hubiese supuesto un golpe total y dejaría sentenciada la liga en favor de los azulgrana. Si hoy el equipo catalán hubiese sumado los tres puntos (contando con que ganará contra Xerez, Tenerife y Valladolid en casa), solo le hubiese quedado vencer al Villarreal o al Sevilla en sus estadios para terminar con uno de los campeonatos más peleados de la historia. Pero no consiguieron ganar y ahora, aunque todavía dependen de si mismos, se complica mucho el título.

En la primera parte pudimos ver a un Barça contranatura, sin conseguir tener el balón y maniatado ante un Espanyol que practicó un fútbol muy inglés (haciendo gala de un estadio precioso, muy parecido a los de las islas), de intensidad total, rápidos ataques y fútbol directo. Estaba claro que este partido suponía algo muy especial para los periquitos, que dieron todo lo que tenían dentro durante los noventa minutos ante un Barcelona incapaz de crear fútbol. Esto se debió, en parte, al gran plan diseñado por Pochettino para secar a Xavi, consiguiéndolo a la perfección y anulando así el juego de su rival.
Sin el de Terrasa, el vigente campeón tuvo que recular para intentar evitar una y otra vez las envestidas de un Espanyol soberbio que en la primera mitad mereció irse por encima en el marcador y que si no fuera por Victor Valdés, espléndido un día más, lo habría conseguido. Es de alavar el carácter que mostró el cuadro blanquiazul, pero también criticable el hecho de que no salgan así en todos los partidos. El equipo periquito mostró hoy su mejor cara compitiendo de tú a tú con el mejor equipo del mundo y poniéndole en serios apuros. Después de este encuentro creo que nadie duda de que si el equipo se tomara así el resto de encuentros, estaría luchando por cotas mucho más altas.
La alineación del Barça tampoco ayudó. Con Maxwell de extremo nunca creó peligro por esa banda y Messi era un islote arriba que no contaba con su socio favorito, tapado a la perfección por los centrocampistas del Espanyol. Además, Pedro tampoco aportó nada y Touré ralentizaba el juego cada vez que el balón pasaba por sus pies. Lo único realmente destacable fue el partidazo de Piqué, recuperando el nivel de la temporada pasada en estos últimos partidos, y el ya mencionado Victor Valdés.

En la segunda la cosa cambió, el cuadro culé se fue haciendo poco a poco con el esférico y su juego creció. Sin embargo, la falta de profundidad en las bandas y la ausencia de un delantero centro facilitaron mucho las cosas a la defensa local, que nunca pasó demasiados problemas y le dio una tarde muy tranquila a Kameni. Los tres meses y medio que lleva el Espanyol sin encajar un gol en casa es algo muy destacable, muestra del buen trabajo defensivo del equipo y de la seguridad que muestra en su estadio.
Los cambios en el equipo azulgrana tampoco fueron los mejores y el Barça no consiguió crear peligro. Keita no cambió en exceso lo hecho por Touré y Henry demostró una vez más que está muy lejos de ser ese hombre que marcaba diferencias la temporada pasada. El francés pasa seguramente por su peor momento desde que es futbolista y parece que cada día le queda menos en el equipo. Sin duda alguna, la banda debe de ser una prioridad a reforzar de cara verano.
Tras la expulsión de Alves ocurrió ese extraño suceso que a veces cambia los encuentros. El Barça pasó a jugar mejor con diez que con once, Busquets retrasó su posición y junto a Pique ofrecieron una salida mucho más limpia de balón, lo que permitió a Xavi aparecer más en el choque. Con Henry de delantero fijando a los centrales, Messi pudo moverse mucho más por todo el campo y el peligro empezó a llegar. Nadie puede entender que el argentino se quedara en la posición de '9' durante 70 minutos cuando los centrocampistas estaban tan pendientes de Xavi y en la banda izquierda espanyolista se encontraba Dídac, un lateral que mostró buenas maneras pero que no deja de ser un novato en Primera División.

Del partido se pueden sacar muchas conclusiones. Por ejemplo, que el Espanyol es un equipo tremendamente competitivo cuando lo pone todo sobre el campo. Que tapar a Xavi puede decidir un partido, en el Calderón estuvo cubierto por Assunçao y el Barça perdió, hoy ha ocurrido lo mismo y el cuadro catalán se deja otros dos puntos. Que Messi no puede jugar como 9 referente porque sin espacios no es un jugador tan desequilibrante. Que Maxwell no es extremo y que no crea peligro cuando actúa ahí. Que Bojan debe estar muy por encima de Henry en la lista de preferencias por mucho que haya sido el francés.
Podría seguir porque el partido del Espanyol ha sido brillante y el del Barça bastante deficiente, pero basta con decir ambos equipos han hecho un trabajo muy diferente. Seguro que Mourinho habrá tomado nota.

domingo, 11 de abril de 2010

El Barça sigue creciendo.

El denominado como Partido del Siglo, El clásico de los clásicos o El Mejor Partido de la Historia defraudó a más de uno. La emoción de los Madrid-Barça estuvo intacta, sobretodo para aquellos que llevan a uno de los dos equipos en el corazón, pero el espectáculo futbolístico fue mucho menor de lo esperado y finalmente se llevó la victoria el equipo más inteligente y también el que menos errores cometió.

Después del 2-6 del año pasado se llenaron páginas y páginas de periódicos y programas de televisión elogiando la victoria de un estilo, de una forma de entender el fútbol que pocos clubs tenían y de la que ya hablamos ayer. Lo de esta noche ha sido diferente. El Barça no ha mostrado ni mucho menos un fútbol de ensueño, pero si ha sabido que hacer en todo momento y como maniatar y desesperar a un Real Madrid decepcionante en todos los aspectos.
Nadie se esperaba hoy un Barça así y tanto Guardiola como sus jugadores nos han sorprendido una vez más. No por jugadas maravillosas ni goles que pasarán a la historia, sino por mostrarnos algo que hasta ahora desconocíamos; el Barça no es solo un equipo que se limita a practicar un estilo de fútbol, sino que maneja otros muchos registros futbolísticos.
Pocas veces habíamos visto al equipo de Pep como el que se ha mostrado tras el gol de Messi. Intentando dormir el partido durante casi una hora de fútbol, no buscando la porteria rival, e incluso podríamos decir que conservador o defensivo. Muchos dirán que Guardiola ha fallado a su filosofía y a la del club, pero yo lo veo más como un acoplamiento a las circunstancías y a lo que el partido pedía. El Madrid nunca ha estado cómodo con el balón (es algo de lo que hay que hablar en los próximos días), el Barça se ha dado cuenta de ello y se lo ha cedido sin reparo sabiendo que el equipo blanco sin metros por delante se atasca y deja de funcionar, como cuando desconectas el enchufe de la tele y de repente toda la pantalla se vuelve negra.

Por encima de todo esto, el Barça tiene un futbolista decisivo en cada encuentro que juega. No hablo de Messi, que es el jugador que se está llevando todos los elogios del post-partido, sino de Xavi. Me sorprende que se hable tan poco del de Terrasa en un partido donde (al menos para mi) ha sido el jugador que ha marcado la diferencia entre los dos conjuntos. El '6' blaugrana ha movido los hilos del choque con la maestría a la que nos tiene acostumbrados, pero en un día como el de hoy ha sido el hombre más importante de los 22 que estaban en el tapete verde.
Xavi ha dado una lección más de como leer un partido, de como llevar los tempos del encuentro y de saber que y como hacer lo que había que hacer en cada momento. Cada vez que veo un partido como el que ha hecho Xavi hoy estoy más seguro de que pasarán años y años hasta que volvamos a ver algo igual, un futbolista que sepa leer tan bien el fútbol y que seleccione la mejor opción en cada momento, como si de un ordenador se tratase.

El Partido del Siglo ha defraudado pero nos ha dejado muchas cosas claras, dudas resueltas, un equipo reforzado y otro hundido que tendrá que recuperarse si quiere pelear por el único título que puede conseguir esta temporada. Que nadie se equivoque, pese a lo acontecido esta noche aún queda mucha tela que cortar y cualquiera que piense lo contrario lo puede pagar muy caro. Pero eso ahora no importa, hay liga entre semana pero pasarán los días y las semanas y se seguirá hablando del Madrid-Barça. Aquí, al menos, así se hará.

Picho.