viernes, 14 de mayo de 2010

Escuela ajaccied, el 3-4-3

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El Ajax de Cruyff y Van Gaal jugaba un 3-4-3 basado en una idea fundamentada en tres rasgos principales: solidaridad, compromiso y dinamismo.
Era un equipo fundamentado para atacar, pero con un rigor táctico que le hacía defensivamente infranqueable. En cierta manera, bebía de una premisa en que Todos atacaban y Todos defendían al mismo tiempo, definición simplificada históricamente como Fútbol Total.
Hablamos desde un portero con alma de líbero, con gran dominio del juego en corto, grandes reflejos y sobrio en el mano a mano; hasta extremos veloces y verticales, buenos técnicamente tanto para el juego en corto como a la hora de asistir y con gran capacidad anotadora, pasando por un delantero referencia, rápido, hábil en la creación de espacios, y dominador del juego aéreo y de espaldas a la portería.
L
a clave sin duda es en la mentalidad de todo el colectivo y en la idea de que el primer defensor es el delantero centro y el primer atacante el líbero, que debe generar el primer paso del juego, siempre con la intención de jugar el balón y conectar con sus compañeros.
Pasaremos así a analizar las posiciones claves de este mítico sistema que ha caído en el olvido:

El "4"

Si el 3-4-3 fuera un cuerpo humano a funcionar, el 4 sería sin duda su corazón, encargado de bombear y hacer circular el fútbol por cada rincón y vericueto de su ser.

¿Cuáles son las claves de esta posición? Principalmente lo más importante a destacar es que la figura del 4 difiere totalmente de la de centrocampista defensivo o pivote que tanto se estila en el fútbol actual. Cuando uno se refiere a esta demarcación siempre la asocia a un gigantón de color, africano, todo terreno y cuya principal virtud es la de robar balones y correr a presionar por delante de los defensores.
Todo lo contrario. El 4 por excelencia, no destaca principalmente por un físico contundente, ni por correr continuamente entre zonas. Con el 4, el que corre es el balón.
Del primer ejemplo de centrocampista defensivo podemos encontrar innumerables en el fútbol europeo: Makelelé, M.Diarra, Desailly, Gattuso, jugadores todo derroche, todo trabajo pero que corren siempre más que el balón.
De 4’s, tenemos a los mejores ejemplos en Pep Guardiola, FranK Rijkaard, Frank De Boer, Xabi Alonso o el el otro Xavi, el del FC. Barcelona.
Un término medio interesante podría ser el caso de Patrick Vieira, una centrocampista de físico poderoso y técnica notable pero que en su caso, con un notable desequilibrio entre ataque-defensa, siendo más un mediapunta que un centrocampista al uso.
Mención aparte está en el típico 5 argentino que merecería un capítulo aparte y tiene su máxima expresión en Fernando Redondo o, salvando algunas distancias, a Javier Marscherano, el mejor 5 del mundo en la actualidad. Estos eran jugadores poderosos defensivamente, bien dotados tácticamente, que aportaban equilibrio y determinación al centro del campo, pero ralentizaban el juego y buscaban únicamente la asociación en corto. Ojo, su labor dotaba de gran oxígeno al juego del equipo y eran vitales en el esquema como lo puede ser el cuatro en un 3-4-3. Lo que sucede es que estos jugadores necesitan de un apoyo creativo que ande por delante de ellos y se apoye en ellos, pues suelen ser jugadores que prefieren jugar sólos que una línea de cuatro futbolistas.

El 4 es un jugador físicamente fuerte en cuanto a la resistencia y capacidad de cubrir terreno con poco esfuerzo. Pero tres son los atributos esenciales que debe disponer este jugador: visión, el pack colocación-anticipación-influencia, y la templanza.
El 4 es un jugador muy técnico, con un grandioso sentido táctico ( no necesita moverse por todo el campo, sino estar en el momento justo en el lugar adecuado), dotado de un gran pase en corto y en largo y que tiene esa virtud tan necesaria de ver el juego unos segundos por adelantado. Antes de recibir el balón ya sabe donde puede y debe dar el pase correcto.
Este jugador es en cierta manera un lugar de paso, obligado, pero rápido. Se mueve por delante de la línea de 3 defensores, ayuda en las coberturas y al mismo tiempo facilita el primer pase desde atrás, para desde ahí, con todo el campo por delante, mueva al equipo al primer o segundo toque, salvando la primera presión rival, basculando al equipo de derecha a izquierda, oxigenando el juego de una banda a otra.
No es un jugador que se prodigue mucho en ataque, pero sí el que se origina y desencadena la transición que lo ejecuta.
La posesión del balón se inicia en esta posición y se reparte como un circuito sanguíneo por el resto del equipo.


El Extremo

El extremo es por defecto desequilibrio y desborde. Vive pegado a la línea de cal y su área de influencia está muy determinada por su posición en el campo, liberado por lo general de tensiones defensivas y con una única misión: desbordar y atacar.
El extremo es un verdadero bisturí para las defensas rivales y busca continuamente abrir el campo y los espacios en el centro, recorre la línea de banda hasta el fondo y centra con intención al área. Es un jugador que desestabiliza el orden defensivo del rival, que basa su ataque en una gran calidad uno contra uno, en una capacidad terrible de driblar y cambiar de ritmo, además de una gran calidad de centro al área.
Además, no sólo desborda hacia fuera, sino también hacia dentro, generando verticales ofensivas que arrastran defensas, habilitan espacios o posibilidades de disparo.

El extremo es el último valiente de nuestro fútbol. Individualista, genial, habilidoso, siempre encara, nunca rehúsa el uno contra uno y hace de la banda su único dominio.
En el pasado, Garrincha inició la estirpe de una especie que ha tenido hasta nuestros días excelentes ejemplos en jugadores como Gento, Lentini, Keegan, Overmars o Figo y que actualmente han desaparecido prácticamente del mapa, anclados en sistemas tácticos que priman el rigor defensivo o que prefieren para los costados una fórmula que ha resultado ser la quimera de dicha demarcación: los llamados carrileros.
Incluso en una época como la actual en la que vuelve a estar de moda un esquema 4-3-3, quizá el esquema más cercano al 3-4-3 de perfil holandés en el que el extremo se sentía como anillo al dedo, los extremos pegados a la cal han dejado paso a otro tipo de futbolistas de toque y verticalidad: delanteros o mediapuntas de gran calidad técnica ocupan actualmente esta demarcación, con la misma idea de abrir el campo y crear espacios, pero sin la tendencia a estar pegados a la cal una y otra vez. Jugadores como Messi o Iniesta, por poner dos ejemplos recientes, son jugadores reconvertidos a posiciones de extremo pero que no actúan como tal. Desbordan, abren el campo, generan espacios, pero tienden casi siempre al centro, a trazar verticales y no a recorrer la banda hasta la línea de fondo (tarea más habitual en los laterales ofensivos que les doblan).
En la actualidad, podemos observar diferentes ejemplos de este perfil, en jugadores como Robben, Luis Suarez, Navas o Vicente o algunos rara avis en Inglaterra como Ashley Young o Downing. Son extremos de forma natural pero que juegan bajo otros criterios tácticos, como desubicados en un hábitat que no les es natural.


El Mediapunta

Por definición, y siempre refiriéndonos al esquema táctico que nos ocupa, el mediapunta del 3-4-3 es un especialista de dicha posición, un jugador que fuera de este sistema encontraría difícil ocupación, dado que no es un 9 de referencia, ni un centrocampista con un gran equilibrio entre defensa y ataque, ni tampoco un jugador de banda de largo recorrido o grandes esfuerzos continuos.
El mediapunta, por el contrario, debe ser un futbolista talentoso, con gran creatividad y sentido táctico ( vital en movimientos con el balón e imprescindible en la movilidad sin balón), excelente técnica para tocar de primera y distribuir, con un notable juego de espaldas a portería, el juego a los costados, al centro o en profundidad ( hacia los extremos o el 9 de referencia).
Pero además, es un futbolista con llegada, ya sea de cabeza o de pegada, desde la segunda línea, entrando como falso segundo delantero y prometiendo un buen número de goles por temporada.
La clave en la posición de mediapunta, es jugar fácil, rápido y con genio y es sin duda la posición que genera y conduce todo el caudal ofensivo del equipo.

Históricamente, no ha habido jugador igual para esta posición que el finlandés Jari Litmanen, que curiosamente fuera de dicha posición nunca rindió al nivel esperado ( Ni el FC Barcelona, ni el Liverpool) pese a demostrar siempre la gran calidad que atesoró en su botas.

El mediapunta debe moverse rápido, siempre estar bien colocado, ofrecer siempre una vía de pase para los medios y al mismo tiempo soltar rápidamente el balón, orientado a la banda, en profundidad al delantero o de achique de espacios asociándose al medio. Es estilo de pase varía en determinadas situaciones, con defensas muy tupidas, con dos líneas muy parapetadas y se alterna con el estilo en corta buscando la profundidad o la elección paciente del último pase y la oportunidad de gol.


El "9"

El 9 de un esquema 3-4-3 no es un rematador puro, un delantero killer de esos que siempre anidan en el área pequeña, siempre bien colocados, con una capacidad innata para escoger el lugar y la forma de remate preciso. El 9 que nos ocupa, no sólo tiene el gol entre ceja y ceja, sino el espacio.

El 9 es un jugador de gran dominio técnico y táctico, que se maneja bien con los pies en espacios cortos y en carrera y que no sólo debe dominar el juego con balón, sino casi de forma más importante, el juego sin balón.
El 9 crea espacios y los ocupa. Es un delantero de constante movilidad, que tan pronto fija a los defensas con un gran juego de espaldas, como cae a bandas para arrastrar defensas y habilitar espacios vacíos a sus compañeros de ataque.
Si no fijamos en los grandes 9 de estos esquemas, nunca han destacado por ser goleadores destacados, pese a prometer un buen promedio de 15-20 goles por temporada, pero sí destacan como buenos asistentes y generador de juego.
El ejemplo más claro y reciente es el de Kluivert, un jugador inteligentísimo tácticamente, de gran corpulencia para jugar de espaldas a portería y habilitar el pase a los medios y/o extremos. Además, destaca por una notable potencia física que le permite desmarques continuos y una gran movilidad que dificulta su defensa.
Ibrahimovic, Kanu... estos son algunos ejemplos de este tipo de jugadores de gran físico, excelente técnica y capacidad de creación.
Dada su corpulencia física, son excelentes rematadores de cabeza, algo que posibilita la efectividad en los centros habilitados por los extremos y el juego boya que ejercen en la línea de defensa rival, que arriesga en la marca, los espacios que dejan a la segunda línea de ataque ( recuerden, en este esquema, todos atacan y todos defienden).

Pero además, en contrapunto a ser la última línea de ataque, son la primera línea de defensa. Ese despliegue físico que apuntábamos influye también en la presión defensiva sobre el rival. El 9 es la primera línea de presión intensa sobre el rival, quizá el que se aplica con más fuerza e intensidad, para cortar la línea de creación de la defensa rival, evitar o dificultar que el rival salga con el balón controlado y rife el balón y por ende, la posesión.


A grandes rasgos, esa es una explicación de las funciones básicas de los jugadores "clave" en este sistema. Como buen cruyffista, el 3-4-3 es mi sistema.

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